Wednesday, October 11, 2006

< Diario del Pueblo

El Museo de Fox y la Televisión de Calderón


Por Conrado Farías Segundo

Fox no sólo sale impune, sino millonario, con la espalda cubierta y con su “Museo Fox” como burla. Mientras Calderón se apresta a ocupar la gerencia de México. No son ni Fox ni Calderón cultos, ni inteligentes, ni trabajadores, ni valientes, ni confiables. Entonces por qué ambos tienen esos puestos. Porque ambos son traidores. Y en un país corrupto, los traidores son premiados. A veces con un tiro en la cabeza, como el que le dieron a Colosio por considerarlo que iba a ser traidor a la mafia que lo estaba postulando. A veces con el poder, como se lo puso en bandeja Estados Unidos a Pinochet por haber asesinado a Salvador Allende.
Fox y Calderón han traicionado al pueblo y sólo han pasado buenos sustos, pero no ha pasado de ahí. Fox se dedicó a cumplir compromisos económicos todo su sexenio con los que lo pusieron en la silla para quitarse de sustos. A Calderón el susto más grande se lo puso el mismo Fox cuando ya se sentía amo y señor de las elecciones y Fox dio muestras de cierto miedo hacia López Obrador. Fue cuando en público dijo Fox con un talante por demás despreciativo, que el próximo presidente de México “el que sea” dijo, recibiría un país en paz, próspero y trabajando. ¿Por qué, ese día dijo con tanto rencor: “el que sea”? Porque la Banda Política de México (BPM) aún no se ponía de acuerdo, aún López Obrador no les parecía mal prospecto y hubo quien se lo dijo a Fox.
Sin embargo para la mafia Fox no es confiable, porque fue muy torpe para conseguir consensos en el Congreso; ergo: las “reformas” que necesitaba para pagar favores, no se dieron como él necesitaba y tuvo que usar artimañas, como los Contratos de Servicios Múltiples (CSM), para dar manga ancha al saqueo de PEMEX, sin necesidad de pasar ningún trámite por el Congreso.
Por ese delito, Fox debería ser castigado y se va tan campante. Tomando únicamente esos CSM como muestra de su paso por la presidencia de México, se puede apreciar cuán equivocados están los mexicanos que por ignorancia, siguen diciendo que a Fox no lo dejó trabajar el Congreso.
Ojo: no se está diciendo que el Congreso mexicano sea un ejemplo de ética. Ahí pasó como al propietario de un negocio que se puso de acuerdo para un auto robo; pero le salió tan torpe el asaltante cómplice, que ya era una vergüenza seguirle el juego. Pues sí.
Así está el país: Un presidente torpe, un Congreso cómplice y unos mexicanos crédulos. Por esa misma torpeza, Fox no pudo con el Plan Puebla Panamá (PPP). Un plan claramente dictado por el Banco Mundial y para el cual ya está bien apuntado Calderón. Ya está sentado en el pupitre más cerca del profesor:
En Centroamérica no desaprovecha plática con los presidentes de esos países, para defender el PPP. Y con relación a PEMEX, Calderón se ha de mofar de la impericia de Fox. Mucho cuidado con Felipe. Tiene toda la formación para pensar que PEMEX es de él. Ya vio que Fox se va tranquilo, cuando debería estar en la cárcel. Felipe tiene toda la formación y toda la información para pensar que México es de él. Y sí. Tiene muchas bases. Un fraude tan documentado, tan visto y tan sencillo de entender, no es castigado. O peor: es legalizado. No. No tiene nada de raro que lo legalice la BPM.
Lo grave es que lo “legalice” mucho ciudadano bien intencionado, pero mal informado y pésimamente formado. Esa es la ventaja de Calderón y de toda esa clase política y su igual: la clase empresarial. Sobre esa ignorancia descansa la riqueza inimaginable de un ciudadano como Carlos Slim. Sobre esa ignorancia está sobreviviendo el México de 2006. Por eso no hay que desfallecer y estar con los movimientos que quieren un México mejor. Hay que informarnos bien, analizar y asumir nuestra responsabilidad. Pero ante todo, no olvidar. No olvidar el 2 de octubre de 1968, no olvidar a los muertos de Acteal. No olvidar el fraude electoral. Un ciudadano que no recuerda, permite que lo vuelvan a engañar. Sobre todo hay una necesidad de vida o muerte de estar informado y participar, porque un país en el que como por arte de magia se pervierten las conciencias, es un país que se está muriendo. Ya se ha dicho aquí que el caos le conviene al poderoso, el pueblo es el que sufre. Y la perversión de conciencias en México es alarmante y de ahí a un país en constante sufrimiento hay muy pocos pasos. Uno de los síntomas de ese mal, es la conciencia de sus comunicadores. Nos podemos encontrar con comunicadores de cualquier medio, dígase radio, televisión o letra impresa; que así, de repente, se asume como defensor de quien le ordenen. Es para llenarse de pánico escuchar cómo mienten esos comunicadores y cómo se ponen del lado del maleante, con la única condición de que sea el poderoso. A esos comunicadores, les pueden poner como gobernante a un Talibán e inmediatamente se convierten al islamismo. Son los comunicadores que a lo largo y ancho del mundo han arropado a “presidentes” asesinos, rateros y mentirosos. Lo mismo se dan en maceta en países latinoamericanos, que en Estados Unidos, que en Europa; países que han sufrido a personajes siniestros como Díaz Ordaz o Reagan o Berlusconi. Este último es el amo y señor de los medios de comunicación en Italia. Esos son los comunicadores que van a quemar incienso a Calderón y de los que nos debemos cuidar los mexicanos. Esos comunicadores sólo van a hablar de López Obrador, de Marcos, de Atenco, de Pasta de Conchos, de Oaxaca, y de todo movimiento del pueblo, como se habla en la nota roja o en la farándula. Lo grave es la influencia que han alcanzado. Se burlan de los luchadores sociales y el ciudadano se burla. Se enojan contra los luchadores sociales y el ciudadano se enoja. Dicen una palabra y el ciudadano la repite. Externan un pensamiento y el ciudadano lo hace suyo. Como cuando se empezaron a burlar de la denuncia de López Obrador. A partir de ahí, ya la palabra “complot”, significa “patetismo”. Y así sucesivamente: López Obrador es un enfermo por la presidencia, Marcos es un buscador de la oportunidad política, los indígenas son manipulados, y aterriza el etcétera en que Calderón va a ser presidente sin fraude. Pero no. La lucha del pueblo sigue. El pueblo tiene la última palabra sobre la presidencia en el próximo sexenio. El país que ve Calderón, es el que le están barnizando a su paso los empresarios, los medios de comunicación, los obispos acusados y los políticos corruptos. Es un país de bambalinas para la televisión. Igual que el museo de Fox.

Publicado por |1:17 PM

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